En nuestra farmacia, siempre intentamos animar a las mujeres que están embarazadas, o que acaban de tener su bebé, a que les den el pecho. Es verdad, que las leches que vendemos en la farmacia han evolucionado mucho, y que ahora son mucho más completas que cuando yo era un niño, sin embargo, la leche de la madre protege a los bebés de enfermedades y de la obesidad infantil.
Por mi experiencia como padre, en la que mi mujer ha dado el pecho a nuestros dos niños, puedo decir, que para la madre es agotador, ya que las tomas, al menos en nuestros dos casos, eran bastante frecuentes, sin embargo, creo que puedo afirmar sin riesgo a equivocarme, que tanto a mi mujer, como a otras muchas clientas de nuestra farmacia, el dar el pecho a sus bebés, le llena de orgullo, al mismo tiempo que se sienten mucho más cercanas a sus bebé, lo que les sirve para ir conociendo sus gestos, sus reaacciones, al mismo tiempo, que ese contacto directo con su bebé, les está protegiendo de cancer del pecho a largo plazo
Existen otros aspectos, que no debieran ser determinantes a la hora de tomar la decisión de como alimentar al bebé, pero en nuestro caso, mi mujer,siempre ha considerado, que la lactancia materna, es mucho más cómoda que los biberones: es inmediato, no se hierve el agua, siempre está a la temperatura correcta, no hace falta esterilizar y es un recurso disponible a cualquier hora y lugar.
Desde el punto de vista del marido egoísta, la lactancia materna, nos puede ahorrar muchos viajes a la farmacia de guardia, muchos desplazamientos a preparar biberones, y tanto a la madre como al padre, un ahorro económico importante.
Es por ello que cuando leo através de Truemors, que los norteamericanos han llegado a un 77% de lactancia materna, el más alto de su historia, me alegro mucho por esos bebés, que crecerán más sanos y fuertes, sobre todo en el segmento de afroamericanos, que en algo más de una década, han sido capaces de aumentar la lactancia materna desde el 36% hasta el 65 %. Chapeau!!!